Aunque todo Santander es ideal para la aventura, San Gil es conocida como la Capital nacional de la aventura y pionera en este tipo de actividades.

Por: Pedro R. Meza

Como capital de la provincia guanentina, una de las mas privilegiadas por su naturaleza para la prática de actividades de aventura, San Gil es considerado así mismo capital de los deportes extremos en Colombia.
Y a decir verdad que lo es… Baste con ver las balsas descender por los raudales del Fonce, las actividades extremas en el Parque Peñón Guane, exploración de cuevas en Curití y el Páramo, torrentismo en Juan Curí, etc, entre tantas modalidades.

Pero en honor a la verdad, esta denominación se queda corta y no hace justicia a las múltiples facetas de San Gil y sus distintos circuitos alrededor, ya que es cruce de las principales vías hacia toda la región y las provincias guanentina, comunera y de Vélez.

Porque además de contar con sus destinos de naturaleza, como el emblemático Parque El Gallineral, aquel de los festones de musgos como barbas que engalanan sus imponentes ceibas e higuerones, o el Balneario natural Pozo Azul, ahora suma una agenda propia, que emerge al tiempo de una creciente y moderna infraestructura hotelera, de la mano con oferta gastronómica en restaurantes con todo el confort y la buena mesa al nivel de las grandes capitales, pero en medio del entorno entre colonial, rural y natural.
Adicionalmente nos muestra su rostro bohemio y cultural pues a pesar de no contar con una fisonomía colonial tan preservada como la de su vecina Barichara, muchas de sus calles se conservan adoquinadas en piedra y mantienen las antiguas fachadas de sus edificaciones. En especial en el centro histórico alrededor de su Catedral de la Santa Cruz y el parque de La Libertad, que son punto de encuentro para propios y visitantes, al abrigo de grandes ceibas, con variados restaurantes, bares y cafés donde podremos degustar de comida típica, o disfrutar de una fría bebida al caer la tarde, siempre bajo su agradable clima matizado por suaves brisas.